Tercer carril o transporte interurbano: el gran dilema que Rincón de la Victoria necesita resolver

Raiola Networks

Rincón de la Victoria se encuentra en un punto decisivo. Cada mañana y cada tarde, miles de vecinos quedan atrapados en una rutina que ya forma parte de la identidad local: atascos interminables en la A-7, autobuses llenos en hora punta y una sensación creciente de que las infraestructuras han quedado atrás mientras el municipio sigue creciendo sin freno.

El debate sobre si es más urgente un tercer carril en la autovía o una mejora profunda del transporte interurbano no es, como algunos pretenden simplificar, una disputa técnica. Es una discusión sobre el modelo de municipio que Rincón quiere ser en los próximos diez o veinte años.

Porque lo cierto es que ambas soluciones son necesarias. Pero no lo serán al mismo tiempo.

El tercer carril es una obra estructural: tardará años y costará mucho dinero. Aumentará la capacidad de una vía que ya está al límite, pero no resolverá de raíz la dependencia del coche que asfixia al municipio. Es una infraestructura imprescindible, sí, pero siempre llegará tarde para quienes mañana volverán a quedarse en la cola del kilómetro cero.

Mientras tanto, el transporte interurbano ofrece la posibilidad de actuar hoy. Aumentar frecuencias, poner vehículos de mayor capacidad, reforzar las líneas exprés, facilitar conexiones rápidas con Málaga e incluso abrir la puerta a la EMT son decisiones que pueden cambiar la movilidad del municipio en semanas, no en años.

Y sin embargo, ni el Estado ni la Junta han asumido de manera decidida la responsabilidad que les corresponde.

Ambas administraciones hablan, prometen, estudian… pero la realidad diaria del vecino sigue siendo la misma.

Por eso este debate es necesario.

Porque no se trata solo de cuántos carriles caben en la autovía, sino de cómo se mueven, viven y trabajan los más de 50.000 vecinos que llaman hogar a Rincón de la Victoria.

La prioridad inmediata, si queremos aliviar el sufrimiento diario de miles de familias, pasa por un transporte público interurbano que funcione de verdad. No como un complemento, sino como una alternativa real. Sin esa mejora, cualquier carril extra acabará llenándose en cuestión de meses.

El tercer carril vendrá —y deberá venir— para acompañar el crecimiento imparable de la Axarquía. Pero no puede ser la única respuesta. Si lo es, estaremos repitiendo los errores que tantas ciudades pagaron caro: más asfalto, mismo problema.

Rincón de la Victoria necesita un acuerdo claro, valiente y honesto: mejorar ahora la movilidad pública y planificar desde ya la ampliación futura de la autovía. No hay contradicción entre ambas medidas. Lo que no puede permitirse el municipio es seguir esperando.

El futuro de Rincón no se juega en un carril más o en una línea más.

Se juega en la capacidad de entender que la movilidad es calidad de vida.

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