Aunque la moción socialista fue rechazada, se abre por primera vez la puerta a estudiar una solución para una calle clave en Torre de Benagalbón
El debate sobre el estado de abandono de Calle Tierra, en Torre de Benagalbón, ha llegado finalmente al Pleno del Ayuntamiento de Rincón de la Victoria. Ha sido gracias a una moción presentada por el PSOE, que aunque fue rechazada por la mayoría absoluta del Partido Popular, logró poner sobre la mesa un problema que, según denuncian vecinos y oposición, lleva años sin solución.
La calle, que da acceso a la urbanización Añoreta y a la depuradora municipal, permanece sin asfaltar desde hace más de una década. En 2015 se aprobó un proyecto técnico valorado en casi un millón de euros, pero las obras nunca llegaron a ejecutarse. La moción socialista solicitaba una modificación presupuestaria que permitiera financiar la actuación y comenzar los trámites para su urbanización inmediata.
El portavoz del PSOE, Antonio Sánchez Fernández, lamentó la negativa del PP, pero consideró que el debate ya supone un avance: “Hoy hemos roto el silencio institucional sobre Calle Tierra. Llevamos años escuchando excusas. Al menos ahora se reconoce públicamente que hay un problema y se abre la posibilidad de abordarlo”.
Desde las filas populares, aunque rechazaron la moción, se mostraron abiertos a “estudiar técnicamente” la situación, sin comprometerse a plazos ni financiación. Este gesto, aunque insuficiente para la oposición, ha sido interpretado como una señal de que el problema podría comenzar a recibir atención.
El PSOE, por su parte, se ha comprometido a mantener la presión política y vecinal. “Los vecinos merecen algo tan básico como una calle asfaltada. No estamos pidiendo un lujo, sino dignidad urbana”, subrayó Sánchez Fernández.
La moción ha puesto en evidencia una de las asignaturas pendientes del municipio: la desigual evolución de las infraestructuras, especialmente en zonas de expansión urbanística como Torre de Benagalbón. El caso de Calle Tierra se ha convertido en símbolo de una demanda vecinal que trasciende ideologías: la de vivir con unas mínimas condiciones de habitabilidad.
Aunque por ahora no hay fecha ni compromiso firme para las obras, el debate político ya está abierto. Y, como muchas veces en la política local, poner el foco en un problema es el primer paso para empezar a resolverlo.






