El inicio del curso escolar en el CEIP Gregorio Marañón llega marcado por la preocupación de varias familias de alumnado con necesidades educativas especiales. La asociación Autismo en Positivo ha trasladado públicamente las quejas de madres y padres del centro ante la reducción del número de PTIS (Personas Técnicas de Integración Social) asignadas.
Según explican, el colegio contaba hasta el curso pasado con dos profesionales de apoyo, pero este año se ha reducido a una sola. La segunda PTIS habría sido destinada al CEIP Los Jarales, lo que ha generado inquietud entre las familias de casi una decena de alumnos y alumnas diagnosticados con distintos grados de autismo y otras discapacidades, algunas de ellas superiores al 90%.
Los progenitores alertan de que esta situación podría tener consecuencias directas en la atención de los menores. “¿Qué ocurrirá si un niño o una niña necesita que le cambien el pañal y la única PTIS está atendiendo a otro alumno?”, se preguntan en un comunicado difundido por la asociación.
Desde Autismo en Positivo subrayan que la responsabilidad recae en la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, a la que instan a garantizar los recursos necesarios para que el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE) pueda desarrollarse en igualdad de condiciones.
Rocío Calderón, presidenta de la asociación y madre de un niño con Trastorno del Espectro Autista (TEA), sostiene que esta situación “no solo aumenta la preocupación de las familias, sino que también merma la calidad del cuidado al quedar una sola persona al cargo de tantos menores con distintas necesidades”.
Calderón asegura además que este no es un caso aislado, sino un problema que “se repite cada curso en más centros educativos de Andalucía y con mayor intensidad”, lo que provoca una carga añadida a familias que ya enfrentan dificultades en su día a día.






