El documento, elaborado junto a la Universidad de Málaga, fija 47 objetivos y 67 acciones para reducir la estacionalidad y consolidar el municipio como destino sostenible e inteligente
El Ayuntamiento de Rincón de la Victoria presentó esta mañana en rueda de prensa su nuevo Plan Estratégico de Turismo, un documento llamado a marcar el rumbo de las políticas turísticas del municipio durante el próximo lustro. La presentación corrió a cargo del concejal de Turismo, Antonio José Martín, y del decano de la Facultad de Turismo de la Universidad de Málaga, Antonio Peláez, institución que ha colaborado en la elaboración técnica del plan.
Una hoja de ruta «para no quedarse en un cajón»
Martín subrayó desde el inicio de su intervención que el documento presentado no nace como un simple ejercicio administrativo, sino como una herramienta de trabajo real. El turismo, recordó, es uno de los principales motores económicos del municipio, generador de empleo y actividad para el comercio, la hostelería y los servicios locales, y por ello requiere una planificación rigurosa.
El concejal destacó que el plan es fruto de un proceso participativo en el que han intervenido, además de los técnicos municipales y la Universidad de Málaga, asociaciones, empresarios del sector turístico e incluso representantes de los distintos grupos políticos del Ayuntamiento. «No es únicamente la visión del Ayuntamiento», insistió, sino el resultado de un trabajo conjunto entre administración, academia y sociedad civil.
Entre los ejes que persigue el documento, Martín citó la diversificación de la oferta turística, la puesta en valor del patrimonio histórico y natural del municipio, el impulso del turismo cultural, deportivo y gastronómico, y la mejora de la experiencia de los visitantes a través de la digitalización y la inteligencia turística. El edil insistió también en que un turismo bien planificado repercute directamente en la calidad de vida de los vecinos, mediante espacios públicos de mayor calidad y una economía local más robusta a lo largo de todo el año.
Un municipio de 53.000 habitantes que roza los 40.000 visitantes en temporada alta
Tomó después la palabra Antonio Peláez, decano de la Facultad de Turismo de la UMA, quien detalló los pormenores técnicos del plan sin entrar, según explicó, en cifras excesivamente complejas.
Peláez recordó que el proyecto arrancó en diciembre de 2025, cuando expiraba el anterior plan estratégico, con el objetivo de planificar y movilizar de forma más eficiente y sostenible los recursos turísticos del municipio durante el próximo lustro. Su elaboración siguió una metodología estratégica clásica, articulada en torno a un diagnóstico, una fase de planificación y mecanismos de control a lo largo de todo el horizonte temporal del plan.
Ese diagnóstico inicial reveló un municipio de unos 53.000 habitantes que, en los meses de temporada alta, llega a superar las 40.000 visitas, un turismo muy dependiente de la demanda nacional aunque con un peso significativo del mercado internacional. Entre las fortalezas del destino, el decano citó un patrimonio natural y cultural singular —con referencias como las cuevas de la Victoria y del Tesoro, los parques del Mediterráneo y del Cantal, o el yacimiento de Bezmiliana—, una intensa actividad cultural y deportiva, una apuesta consolidada por la inteligencia turística y los datos, buena conectividad, y un perfil marcado por el turismo familiar y seguro.
Luces y sombras: los matices del propio diagnóstico
Junto al tono predominantemente favorable de la presentación, el decano deslizó también algunas de las debilidades detectadas en el diagnóstico previo al plan, formuladas con cautela pero presentes en el documento. Reconoció que el sector servicios del municipio, «muy activo», cuenta todavía con «algún margen de mejora» en materia de digitalización, una de las asignaturas pendientes que el propio plan se propone abordar. Asimismo, al describir la buena conectividad del destino, matizó que «siempre hay oportunidades de mejora en todos los destinos», una forma prudente de admitir que la comunicación del municipio, pese a valorarse positivamente, no está exenta de margen de progreso.
Son las únicas fisuras autocríticas que emergen de una intervención centrada, sobre todo, en poner en valor las fortalezas del municipio como destino turístico.
Nuevas tendencias: del turismo starlight al gastroturismo
Peláez situó también el plan en el contexto de las tendencias que atraviesan actualmente al sector turístico a nivel global: la irrupción de nuevos estilos de vida y perfiles de visitante —nómadas digitales, turismo senior, turismo verde—, y la aparición de microsegmentos que el municipio podría aprovechar, como el turismo azul, el turismo starlight u observación astronómica, el gastroturismo o el turismo experiencial vinculado a las tradiciones locales. A ello se suma, señaló, una tendencia creciente hacia la coordinación y la cogobernanza entre destinos turísticos, así como un peso cada vez mayor de las redes sociales en la decisión de viaje.
Cuatro retos, 47 objetivos y 67 acciones
De este análisis se desprenden cuatro grandes retos estratégicos que estructuran el plan: la promoción turística, la digitalización del destino, la sostenibilidad y la cogobernanza. Sobre estos ejes se articulan 47 objetivos estratégicos, respaldados por 67 acciones integradas —algunas de ellas transversales a varios objetivos— cuya finalidad principal es reducir la estacionalidad del municipio, desarrollar producto turístico en temporada baja y reforzar el posicionamiento y la identidad del destino.
Desde el Ayuntamiento se comprometieron a que el siguiente paso sea la ejecución efectiva de las acciones recogidas en el documento, subrayando que «un plan estratégico solo tiene sentido si se ejecuta».






