El salón principal del Hotel RincónSol acogió este fin de semana un acto cargado de memoria, identidad y reivindicación: la presentación oficial de la nueva Asociación de Pescadores del municipio de Rincón de la Victoria. Un proyecto que nace con la intención de preservar la tradición marinera del municipio, dar voz a sus protagonistas y recuperar prácticas que, con el paso del tiempo, desaparicio del paisaje cotidiano de la localidad.
El evento congregó a vecinos de distintos barrios, tanto de Rincón de la Victoria como de La Cala del Moral, reflejando el arraigo de la cultura pesquera. Asimismo, contó con la presencia de representantes de las distintas agrupaciones políticas municipales, en una muestra de respaldo institucional a una iniciativa que trasciende siglas y conecta directamente con la identidad local.
La asociación se presenta como un espacio de encuentro intergeneracional, donde no solo se pretende defender los intereses del colectivo, sino también mantener viva una cultura que forma parte del ADN de Rincón de la Victoria.
Tras la intervención de los impulsores del proyecto, que subrayaron la urgencia de conservar este legado frente al avance del turismo y la transformación urbanística, la jornada dio paso a un momento especialmente emotivo: la proyección del cortometraje documental “El Copo”, en memoria de Antonio Serrano y guionizado gracias a los documentos del historiador Antonio de Hilaria.
Dirigido por Joaquín Belmonte Galiana, el documental se erige como un homenaje sincero a los hombres y mujeres de la mar de los barrios rinconeros. A través de testimonios directos, algunos de ellos de personas que dedicaron toda su vida a este oficio, la obra reconstruye una memoria colectiva que corre el riesgo de diluirse. Las voces pausadas, las miradas cargadas de experiencia y las historias de sacrificio y comunidad dibujan un retrato humano que trasciende lo meramente etnográfico.
“El Copo” no solo documenta, sino que reivindica. Recupera prácticas como la tradicional tirada del copo —un arte de pesca artesanal que requería coordinación, esfuerzo colectivo y conocimiento del mar— o el simbólico “desayuno del pescador”, ese ritual compartido tras la faena que servía tanto para reponer fuerzas como para fortalecer los lazos entre compañeros.
Para muchos asistentes, no se trataba solo de un documental, sino de un espejo donde reconocerse o reencontrarse con sus raíces.
La creación de esta asociación y la acogida de iniciativas como “El Copo” evidencian que, pese a los cambios, existe una voluntad latente de proteger y reivindicar la identidad marinera de Rincón de la Victoria. En un contexto donde lo tradicional a menudo queda relegado, actos como este suponen un paso firme hacia la recuperación de una memoria que sigue viva, aunque necesite espacios como este para ser contada.






