Lo que comenzó como una pequeña presencia de gatos en un descampado de la calle Conchitina se ha transformado, cuatro años después, en el centro de una disputa vecinal. Los residentes de varias urbanizaciones de Bezmiliana denuncian que la colonia, hoy superior al medio centenar de felinos, está “fuera de control” y afecta a su vida diaria.
El origen y la escalada
Según relatan, en 2021 algunos gatos comenzaron a refugiarse en la zona. Poco después, vecinos y personas externas al barrio empezaron a dejarles alimento, en ocasiones sacos de pienso completos. Lo que para unos fue un acto de compasión, para otros supuso el inicio de una “plaga” que ha crecido de manera exponencial.
Los testimonios recogen que los animales se desplazan por zonas comunes, jardines y piscinas. Los excrementos y el deterioro de la vegetación son algunas de las quejas recurrentes, junto a los riesgos sanitarios percibidos por la presencia de gatos enfermos o heridos cerca de los niños.
Una cuestión que trasciende lo local
Situaciones como esta no son nuevas en España. El manejo de las colonias felinas ha generado debates en ciudades como Madrid, Valencia o Sevilla, donde se han enfrentado las demandas de residentes con el trabajo de voluntarios y asociaciones animalistas.
La Ley de Bienestar Animal de 2023, de ámbito estatal, reconoce la figura del “gestor de colonia felina” y promueve el método CER (Captura, Esterilización y Retorno) como alternativa al sacrificio. Sin embargo, la aplicación práctica requiere coordinación entre consistorios, veterinarios y ciudadanía, y no siempre se desarrolla con la rapidez que esperan los afectados.
Respuesta institucional
Desde Diario Sur informan que el Ayuntamiento de Rincón de la Victoria afirman conocer el problema y haber tomado medidas como la instalación de carteles que prohíben alimentar animales en la vía pública, todos ellos retirados posteriormente. Además, la Policía Local busca identificar a quienes continúan alimentando a la colonia fuera de las zonas controladas.
En 2024, el consistorio firmó un convenio con el Colegio de Veterinarios para gestionar las colonias mediante el método CER, pero admite que, por ahora, no ha conseguido frenar el crecimiento de esta en particular.
Posturas encontradas
Mientras algunos vecinos reclaman una intervención más contundente —incluso la reubicación de los animales—, defensores de los felinos sostienen que la alimentación regulada y la esterilización progresiva son la vía más eficaz y ética. Argumentan que cortar el suministro de comida de forma drástica podría provocar que los felinos enfermen o busquen sustento en otras zonas, generando problemas similares en lugares distintos.
Un conflicto en busca de equilibrio
El caso de la calle Conchitina refleja el difícil equilibrio entre la protección animal y el derecho al descanso y la salubridad de los vecinos. La solución, según coinciden expertos en gestión felina, pasa por un plan de control continuado, transparente y con participación ciudadana. Mientras tanto, la colonia sigue ahí, convertida en símbolo de un debate que mezcla sensibilidad, convivencia y responsabilidad compartida.






