El cerco de la Guardia Civil culmina con la caída de «el Patrón«, implicado en alijos multimillonarios de droga por el Guadalquivir
En un tranquilo chalé del litoral de Rincón de la Victoria terminó esta semana la carrera criminal de uno de los narcos más escurridizos y peligrosos del sur de España. Ginés Enrique G. R., conocido en los ambientes delictivos como “el Patrón” o “el Gordo”, fue detenido por la Guardia Civil en el marco de una operación que venía fraguándose desde hace meses y que ha supuesto un duro golpe al narcotráfico fluvial en Andalucía.
El operativo, ejecutado con precisión quirúrgica, sorprendió al veterano capo mientras se ocultaba junto a su familia en una vivienda de alto nivel en una urbanización rinconera. En el mismo dispositivo cayeron su hermano Óscar —su mano derecha— y varios miembros del entorno familiar, entre ellos sus parejas e hijos. En total, ocho personas fueron arrestadas inicialmente, aunque en las horas posteriores se produjeron al menos cuatro detenciones más.
La investigación se vincula directamente con el monumental alijo de siete toneladas de cocaína incautado en diciembre del pasado año en Coria del Río (Sevilla), en lo que ya se considera una de las mayores intervenciones de este tipo en la historia del narcotráfico nacional. Según fuentes cercanas al caso, la red de Ginés no sólo mantenía rutas establecidas para el tráfico de hachís a través del Guadalquivir, sino que había dado el salto al comercio de cocaína a gran escala, aprovechando su dominio de las rutas fluviales y su capacidad logística.
Durante los registros domiciliarios se incautó un arma de fuego en posesión de Óscar y se bloquearon varios activos. El juez de Instrucción número 3 de Coria del Río ha ordenado prisión provisional para Ginés, su hermano y un hijo de cada uno. El resto de los detenidos quedaron en libertad con fianzas de 10.000 euros, aunque algunos pasaron la noche en prisión al no poder abonar el importe en plazo.
Un ascenso desde la periferia al control del río
Nacido y criado en el Polígono Norte de Sevilla, Ginés comenzó su andadura delictiva en el menudeo callejero. Sin embargo, su ambición y su olfato para el negocio ilícito le permitieron escalar posiciones hasta convertirse en el cabecilla de una organización con ramificaciones en todo el sur peninsular. Su historial policial es extenso: en 2019 ya fue detenido en Coria del Río durante otra gran operación antidroga, y en 2022 se le relacionó con un cartel gibraltareño en la introducción de más de diez toneladas de hachís por vía fluvial.
Las fuerzas de seguridad apuntan a que su red no sólo controlaba el acceso al Guadalquivir, sino que disponía de una sofisticada infraestructura náutica, incluyendo narcolanchas, embarcaciones de apoyo y sistemas de abastecimiento de combustible en alta mar, conocidas como «petaqueras». Este entramado permitía mover cargamentos de droga sin apenas levantar sospechas, a menudo con una violencia soterrada pero efectiva.
Rincón de la Victoria, último refugio
El arresto de Ginés en Rincón de la Victoria ha sorprendido a muchos vecinos del municipio malagueño, acostumbrado más al turismo que a operaciones policiales de esta magnitud. Según fuentes consultadas por Rincón Al Día, el chalé donde fue detenido había sido alquilado hace meses con documentación falsa y los ocupantes llevaban una vida aparentemente discreta.
La Guardia Civil mantiene el secreto de sumario, pero no se descarta que esta detención destape una nueva red de complicidades logísticas a lo largo del litoral andaluz. De hecho, las últimas incautaciones —como las nueve toneladas halladas en el Caribe y el narcosubmarino interceptado entre Portugal y Galicia— apuntan a una estructura criminal transnacional con fuerte presencia en la costa sur.
Por ahora, lo cierto es que el golpe ha sido contundente y que la detención de “el Patrón” marca un antes y un después en la lucha contra el narcotráfico en Andalucía. La calma en las calles de Rincón se ha visto momentáneamente alterada, pero el mensaje es claro: ni siquiera los capos más poderosos pueden esconderse indefinidamente.






